Pretendo ir contando la historia de una vida como otra cualquiera y ahí su singularidad, todas las vidas siguen CAMINOS distintos al CAMINAR por su propia vida, creemos que todo lo hacemos bien, que no nos equivocamos en la educación de nuestros hijos y que somos los mejores amantes de nuestras parejas. Pues reflexionemos un poco y verán como todo es mejorable, por que para seguir haciéndolo mal ya estamos nosotros.
Todo comienza aquel día que Sr. Pedro se dio cuenta de que su vida no era tan perfecta como el la imaginaba, su hija Rosario estaba en aquel rincón del dormitorio junto a escritorio, su esposa María terminaba de hacer la cena y gritaba para que alguien pusiera la mesa.
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